domingo, 7 de agosto de 2011
Mierda
Han pasado tanto meses, tantos días, tantas horas en las que me he sentido ahogada en dolor e impotencia. Tiempo que me ha servido para derramar gota a gota esas pequeñas cosas que me destruyeron. Fue brutal el choque que me abrió los ojos, y es tan confuso aun en mi cabeza como tanto paso frente a mi nariz sin que yo me diera cuenta. Duele...pero duele tanto tanto, darse cuenta que esa persona por la cual dabas tu vida si necesario, te tomo de ilusa, y te hirió sin consuelo alguno. Ciegamente peleé por una relación y una persona que no valía la pena, y la vida me pago con un golpe muy bajo. En mi cabeza había un futuro claro y conciso, en mi ropero hasta la ropa que usaría mi primer criatura, y en mi cuerpo las caricias de alguien que no me merecía... Y ahora mientras lloro otra vez sin consuelo, me vuelvo a preguntar, por que mierda fui tan idiota?
sábado, 20 de noviembre de 2010
Pensaste encontrar entre mis complejas capas desconocidas, un ser maduro pero rebelde que te cambiara tu vida. Asumiste que mi cerrada-complicada manera de pensar, eran la clave para revolucionar un mundo mediocre. Te equivocaste. Mi onda hippie, y mi vivir artístico, no pudieron hacer nada por vos. Soy una persona extraña, lo asumo y vivo con ello. Vos también lo sos, y lo sabes y de la misma manera vivís con ello.
Quizás alguna vez nos visualizaste escapando por mares infinitos con una mochila cargada de extraños ideales, en busca de una causa por la cual luchar. Yo también lo hice. Y de vez en cuando, creíste que poseía una capacidad intelectual y artística superior, que me desatarían completamente de ese sistema educativo mas bien capitalista que muchos añoran. Casualmente, yo también lo hice. Soñaste que una vida a mi lado, no seria mas que aventuras y tranquilidad. Anormal, pero placentera. Dejada, pero llevadera. Distinta, pero tolerable. Yo también me equivoque.
Busque hacer lo que quería, seguir mis impulsos, seguir mis instintos, y me escape con vos. Y termine siendo todo eso que no imaginabas. Me volví tu cárcel, tu miedo, tu paranoia, pero tu droga. Y el sentimiento es mutuo.
Te salí desconfiada, indecisa, inmadura y vaga. Pero huelo bien y tengo ojos bonitos. No puedo cocinar muy bien, me rindo fácilmente y me quejo mucho. Pero se hacerte reír. Cada tanto puedo ser muy sincera y metida. Pero siempre me preocupo por vos. No trabajo lo suficiente como para aportar mas. Pero me aseguro que nunca te falte nada. Suelo ser pesada, un tanto odiosa y de vez en cuando muy molesta. Pero siempre tengo cariños para darte. No me cuido lo suficiente, engordo y no hago ejercicio. Pero siempre busco arreglarme para vos. Lloro con facilidad, soy muy rencorosa y algo cruel. Pero intento siempre recordarte lo importante que sos para mi.
Te explico con todo esto, de que seguramente no termine siendo ese ser tan perfecto y platónico que te revolvió las tripas en un principio. Y aun así, con toditos esos defectos míos, te mantuviste a mi lado. Por convicción, amor y algo de conformismo. Lo mismo me paso a mi.
Quizás alguna vez nos visualizaste escapando por mares infinitos con una mochila cargada de extraños ideales, en busca de una causa por la cual luchar. Yo también lo hice. Y de vez en cuando, creíste que poseía una capacidad intelectual y artística superior, que me desatarían completamente de ese sistema educativo mas bien capitalista que muchos añoran. Casualmente, yo también lo hice. Soñaste que una vida a mi lado, no seria mas que aventuras y tranquilidad. Anormal, pero placentera. Dejada, pero llevadera. Distinta, pero tolerable. Yo también me equivoque.
Busque hacer lo que quería, seguir mis impulsos, seguir mis instintos, y me escape con vos. Y termine siendo todo eso que no imaginabas. Me volví tu cárcel, tu miedo, tu paranoia, pero tu droga. Y el sentimiento es mutuo.
Te salí desconfiada, indecisa, inmadura y vaga. Pero huelo bien y tengo ojos bonitos. No puedo cocinar muy bien, me rindo fácilmente y me quejo mucho. Pero se hacerte reír. Cada tanto puedo ser muy sincera y metida. Pero siempre me preocupo por vos. No trabajo lo suficiente como para aportar mas. Pero me aseguro que nunca te falte nada. Suelo ser pesada, un tanto odiosa y de vez en cuando muy molesta. Pero siempre tengo cariños para darte. No me cuido lo suficiente, engordo y no hago ejercicio. Pero siempre busco arreglarme para vos. Lloro con facilidad, soy muy rencorosa y algo cruel. Pero intento siempre recordarte lo importante que sos para mi.
Te explico con todo esto, de que seguramente no termine siendo ese ser tan perfecto y platónico que te revolvió las tripas en un principio. Y aun así, con toditos esos defectos míos, te mantuviste a mi lado. Por convicción, amor y algo de conformismo. Lo mismo me paso a mi.
martes, 19 de octubre de 2010
Hay una batalla entre las dos partes más importantes de mi cuerpo: el cerebro y el corazón. Me duelen los dos, me alegran los dos, me sonríen los dos, me lastiman los dos y me hacen girar sin parar.
Quisiera callarlos, y no puedo. Ambos gritan al mismo tiempo y no tengo ganas de lidiar con sus problemas. Si el corazón dicta, el cerebro se enoja. Y cuando el cerebro medita, el corazón llora.
A veces entre ellos tratan de hacer las pases, y les dura poco. Y es ahí cuando me generan una tormenta interna, que arrasa con todo, con absolutamente todo. No me dejan existir, no me dejan concentrar, no me dejan ser yo. Me vuelvo carne caminante, carne alborotada y agresiva.
No puedo simpatizar con uno de ellos, pues ambos tienen puntos validos. Entonces cuando mi ser amenaza con aliarse definitivamente con uno, la misma guerra interna de otro ser llega sabotear mi claridad. Y todo se desata una vez más, convirtiéndose en una esfera rellena de risas y llantos. De fantasmas y planes futuros.
No razono, no siento. Pienso mucho, vivo a flor de piel. Estoy viva, estoy muerta. Ya no se que más hacer.
Quisiera callarlos, y no puedo. Ambos gritan al mismo tiempo y no tengo ganas de lidiar con sus problemas. Si el corazón dicta, el cerebro se enoja. Y cuando el cerebro medita, el corazón llora.
A veces entre ellos tratan de hacer las pases, y les dura poco. Y es ahí cuando me generan una tormenta interna, que arrasa con todo, con absolutamente todo. No me dejan existir, no me dejan concentrar, no me dejan ser yo. Me vuelvo carne caminante, carne alborotada y agresiva.
No puedo simpatizar con uno de ellos, pues ambos tienen puntos validos. Entonces cuando mi ser amenaza con aliarse definitivamente con uno, la misma guerra interna de otro ser llega sabotear mi claridad. Y todo se desata una vez más, convirtiéndose en una esfera rellena de risas y llantos. De fantasmas y planes futuros.
No razono, no siento. Pienso mucho, vivo a flor de piel. Estoy viva, estoy muerta. Ya no se que más hacer.
martes, 17 de agosto de 2010
I'm stuck. I'm stuck. I'm going nowhere. I got to the point where I feel creatively drained. No imagination. No suspense. No Oh, Wow!. No nothing. It has always been in my nature to be imaginative and never stop creating. It's key in my personality. Yet, it's been months since I feel a real urge to play with ideas in my head and turn them into something.
Don't get me wrong, I can still think of things that "could do" or "should do", I just don't have the motivation to go ahead and do anything at all. It's like being a bird with no wings. Trapped, perhaps?
Sometimes I force my brain to come up with ideas, original ideas, I proceed with them and by the time it's done, I hate it! I'm my worst enemy. I hate my work, yet I can't live without it. I know my capabilities, and I'm addicted to learning and absorbing knowledge. Yet, that's not taking me anywhere. Maybe I'm just too harsh with myself?
I'm usually very positive and even in the worst scenarios, but for some reason when it comes to a having positive attitude towards my issues, things turn 180 degrees. I put myself down, and to make things worst I tend I pity myself too often sometimes.
Ugh! I would love to have an F5 key in my brain. Refresh. Refresh. Refresh. New ideas, more smiling.
Don't get me wrong, I can still think of things that "could do" or "should do", I just don't have the motivation to go ahead and do anything at all. It's like being a bird with no wings. Trapped, perhaps?
Sometimes I force my brain to come up with ideas, original ideas, I proceed with them and by the time it's done, I hate it! I'm my worst enemy. I hate my work, yet I can't live without it. I know my capabilities, and I'm addicted to learning and absorbing knowledge. Yet, that's not taking me anywhere. Maybe I'm just too harsh with myself?
I'm usually very positive and even in the worst scenarios, but for some reason when it comes to a having positive attitude towards my issues, things turn 180 degrees. I put myself down, and to make things worst I tend I pity myself too often sometimes.
Ugh! I would love to have an F5 key in my brain. Refresh. Refresh. Refresh. New ideas, more smiling.
viernes, 13 de agosto de 2010
Contando
Cinco baños, cuatro pasillos, diez escaleras, y una oficina. Dos días a la semana, y una vez al mes. Una escoba, un trapo y muchas bolsas de basura.
Cuatro días de rutina laboral, un escritorio desordenado y ni un microondas para calentar el almuerzo. Demasiada mierda de ratón sobre el teclado, al menos veinte papeles en el suelo e innumerable rollos de papel higiénico en el baño. Ocho teléfonos, cinco computadoras, una laptop, cinco compañeros, y un jefe. Cuarenta y cinco minutos de viaje, unas ocho cuadras, seis llaves y tres puertas.
Te cuento que nunca paro de contar, de pensar, de analizar. Al lado del escritorio hay dos vasos: uno azul y uno amarillo, ambos llenos de marcadores y lapiceras. Y en una de esas ocho cuadras hay una clínica pediátrica con ventanas que parecen espejos--y siempre que paso por ahí no puedo evitar verme--. Y solo una de mis cinco compañeros aun tiene ambiciones. Y los rollos en el baño, son del 2003.
El despertador suena siempre a distintas horas, pero siempre con el mismo ruido, y siempre hago lo mismo al abrir los ojos: tanteo el teléfono y apago la alarma, miro hacia la ventana a ver si hay sol, luego me levanto intentando no hacer ruido, camino hacia la cocina, lleno la cafetera de agua, voy hasta el baño, agarro la toalla y arrimo la puerta. Soy un animal de rutinas, pero las detesto.
Y que te cuento con todo esto? Que memorice tanto todo que es hora de cambiar de nuevo.
Cuatro días de rutina laboral, un escritorio desordenado y ni un microondas para calentar el almuerzo. Demasiada mierda de ratón sobre el teclado, al menos veinte papeles en el suelo e innumerable rollos de papel higiénico en el baño. Ocho teléfonos, cinco computadoras, una laptop, cinco compañeros, y un jefe. Cuarenta y cinco minutos de viaje, unas ocho cuadras, seis llaves y tres puertas.
Te cuento que nunca paro de contar, de pensar, de analizar. Al lado del escritorio hay dos vasos: uno azul y uno amarillo, ambos llenos de marcadores y lapiceras. Y en una de esas ocho cuadras hay una clínica pediátrica con ventanas que parecen espejos--y siempre que paso por ahí no puedo evitar verme--. Y solo una de mis cinco compañeros aun tiene ambiciones. Y los rollos en el baño, son del 2003.
El despertador suena siempre a distintas horas, pero siempre con el mismo ruido, y siempre hago lo mismo al abrir los ojos: tanteo el teléfono y apago la alarma, miro hacia la ventana a ver si hay sol, luego me levanto intentando no hacer ruido, camino hacia la cocina, lleno la cafetera de agua, voy hasta el baño, agarro la toalla y arrimo la puerta. Soy un animal de rutinas, pero las detesto.
Y que te cuento con todo esto? Que memorice tanto todo que es hora de cambiar de nuevo.
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